La polea de cigüeñal, también conocida como de amortiguador o dámper, es uno de los elementos esenciales en un vehículo y su misión principal es absorber las vibraciones que se producen con el movimiento del motor de combustión, si bien la llegada de los motores híbridos y 100% eléctricos han aportado a este componente una mayor importancia debido a su función de calibración de las diferentes tensiones que se producen. Dado que se trata de uno de los elementos menos conocidos y más esenciales del vehículo, a continuación se ofrece información de interés sobre esta.
El correcto funcionamiento de la polea de cigüeñal hace que todo fluya con normalidad, garantizando que las ruedas actúen de forma óptima y el coche se pueda desplazar sin generar ningún percance. El uso de este elemento también permite la aplicación de otras poleas auxiliares, como el compresor de aire acondicionado, la bomba de agua o el alternador de motor. Aporta estabilidad al coche para que todas estas piezas funcionen correctamente.
La pieza se instala en el punto conocido como extremo del cigüeñal, en el área del motor. Tiene la función de asimilar los choques que se producen en las aceleraciones y la tensión generada en la correa de distribución. De esta manera, anula la transmisión de cargas excesivas a los componentes de transmisión, lo que se traduce en una optimización de su rendimiento y la prolongación de su uso durante un largo periodo de tiempo.
¿Cuándo cambiarla?
La polea de cigüeñal es una pieza cuyo uso se prolonga durante buena parte de la vida útil del vehículo. Un correcto mantenimiento y la realización de las revisiones correspondientes son acciones que ayudan a conseguir una máxima optimización. La cifra habitual para realizar la sustitución es cada 120.000 kilómetros, si bien este momento puede adelantarse debido al desgaste que puede sufrir. Por ello se recomienda realizar un examen en la mitad de dicho periodo. ¿Cómo detectar que hay un problema? La dirección es la principal función que este elemento equilibra, por lo que cualquier percance en ese sentido es un síntoma de que podría haber un problema en dicha polea.
Los ruidos y las vibraciones infrecuentes, ejemplificados en un sonido metálico, como si dos piezas estuvieran chocando entre sí, son las muestras más evidentes de este desgaste y de la necesidad de realizar una sustitución. El conductor debe apreciar estas molestias cuando se producen y, ante cualquier síntoma, es recomendable realizar la revisión.
¿Cómo proceder con la sustitución?
El primer paso para sustituir la correa de cigüeñal es separar la correa del tensor mediante el giro de éste. A continuación, hay que desmontar la pieza antigua, lo que requiere un arduo trabajo en el desmontaje de los tornillos. Es muy importante realizar esta acción con cuidado para que no se pierda ningún elemento que es necesario para la colocación de la nueva pieza. Ésta se sitúa de forma similar a la anterior. El correcto apretado de los tornillos es muy importante, ya que solo así se garantiza que la pieza quede colocada correctamente y pueda funcionar con normalidad.
Aunque es una tarea que un aficionado a la automoción con suficiente experiencia y conocimiento podría llevar a cabo, desde MotorOK animamos a cualquier interesado en sustituir esta pieza de su vehículo que acuda a un taller profesional, donde se garantizará una operación de cambio de correa segura, efectiva y con materiales de calidad.
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