Bosch se ha marcado el objetivo de duplicar sus ventas en el negocio de vehículos industriales pesados de aquí a mediados de la próxima década, apoyándose en sistemas de propulsión eléctrica de alto rendimiento y en camiones definidos por software. La compañía lo ha anunciado durante la feria IAA Transportation 2026, que se celebra en Hannover hasta el 20 de septiembre.
Un segmento que crece pese a la incertidumbre del sector
Markus Heyn, vicepresidente del Consejo de Administración de Bosch y presidente del área empresarial Mobility, ha señalado que los vehículos industriales pesados son «una de las principales áreas de crecimiento» de la compañía. Bosch prevé que la producción mundial de camiones de más de seis toneladas alcance los 3,3 millones de unidades en 2026, con una tendencia que podría situarla en torno a los 4 millones a mediados de la década de 2030. Sobre esa base, la empresa estima que sus ventas ligadas a tecnología para vehículos pesados podrían duplicarse hasta 2035, partiendo de los más de 4.000 millones de euros que factura hoy en este negocio.
Uno de cada tres camiones eléctricos con tecnología Bosch
La compañía ha consolidado una posición destacada en electrificación de vehículos pesados en Europa:
- En 2026, uno de cada tres camiones eléctricos matriculados en Europa incorporará motores eléctricos e inversores de Bosch.
- Un acuerdo con Daimler Truck refuerza el suministro de componentes de propulsión eléctrica fabricados en Europa para el camión eléctrico eActros.
- Un nuevo pedido de un fabricante global de vehículos industriales para sistemas de propulsión eléctricos consolida esta colaboración a largo plazo.
Baterías, hidrógeno y diésel: una transición a varias velocidades
Bosch calcula que alrededor del 25% de los camiones pesados de nueva matriculación en el mundo serán de bajas emisiones en 2030 -ya sea con baterías o pilas de combustible-, cifra que podría rozar el 50% en 2035. Sin embargo, el ritmo varía mucho según la región: la electrificación avanza con fuerza en China, mientras que en Norteamérica los motores diésel, incluidos los híbridos, seguirán teniendo un papel relevante. «No se trata de elegir entre una u otra solución, sino de aprovechar todas las opciones que contribuyan a reducir la dependencia de los combustibles fósiles», ha explicado Heyn, que apunta al hidrógeno y a los combustibles sintéticos renovables como piezas complementarias en el transporte pesado de larga distancia.
Software, sensores y nuevas alianzas industriales
Más allá de la propulsión, Bosch combina sensores inteligentes y software avanzado para impulsar la conducción automatizada y reducir el coste total de propiedad de las flotas. La compañía prepara además una joint venture con Brakes India y Wheels India, del grupo TSF, para desarrollar actuadores inteligentes destinados a sistemas de aire comprimido, suspensión neumática y frenos de estacionamiento, en un contexto marcado por nuevos requisitos de seguridad de la Unión Europea incorporados en julio de 2026.
La estrategia de Bosch resume bien hacia dónde se mueve el transporte pesado: ninguna tecnología única resolverá la descarbonización del sector, y los proveedores que dominen varias a la vez -eléctrica, hidrógeno, diésel eficiente y software de gestión de flotas- serán los que marquen el ritmo hasta la próxima década.
Fuente: Bosch — Información de prensa, 14 de septiembre de 2026.
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