El coche eléctrico es una solución al problema medioambiental, pero en ocasiones aún es demasiado cara y/o no se ajusta a las necesidades del automovilista. El diésel R33, también llamado diésel azul o gasóleo azul, se perfila como una alternativa más que interesante. Se trata de un nuevo biocombustible que promete reducir las emisiones de los diésel que emplean este biocombustible.

El diésel azul o R33 puede ser una fuente de problemas y averías en algunos coches que no sean compatibles con estos biocombustibles. No todos los coches son aptos para esta tecnología, y aquellos que podrían encontrar más dificultades con este tipo de gasóleo serían los diésel más antiguos. Y los diésel más antiguos son precisamente los que mayores problemas de contaminación pueden acarrear.
Hemos de recordar que el diésel R33 es aún un biocombustible en fase de pruebas en diferentes zonas de Alemania, especialmente en factorías del Grupo Volkswagen, dado que se trata de uno de los principales impulsores de este combustible. Por este motivo su expansión está aún lejos de las grandes distribuidoras, especialmente fuera de Alemania donde aún no es posible repostar este gasóleo más «eco».
¿Qué motores son compatibles con el biodiésel?
En estos momentos, al repostar gasoil en cualquier estación de servicio española, estamos repostando biodiésel B7 o B10. La presencia de bajas proporciones de biodiésel no implica averías en nuestro motor; sin embargo, es importante señalar que cada coche ofrece un grado de compatibilidad específico con el biodiésel. De este modo, es importante saber si nuestro coche, especialmente si es antiguo, es compatible (y en qué nivel) con el uso de biodiésel.
Para conocer el grado de compatibilidad de nuestro motor solo es necesario acudir al manual de instrucciones del vehículo, contactar con el fabricante o buscar el etiquetado al respecto que se ubica junto a la boca de llenado del tanque de combustible. Es importante respetar estas indicaciones ya que, aunque a corto plazo el biodiésel no es causa de averías, su uso continuado y en proporciones superiores a las que recomienda el fabricante pueden ser motivo de fallos o problemas en nuestro motor.
Las averías que se asocian al uso de biodiésel en motores no compatibles se resumen en el ataque a plásticos, caucho o metales con base de cobre. Esta degradación progresiva de los materiales provoca desde fugas de gasóleo hasta la colmatación de filtros o averías en el sistema de inyección por la presencia de partículas.

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