La correcta puesta a punto del coche con motivo de la inminente «operación salida» supone a menudo la diferencia entre pasar unas vacaciones libres de contratiempos o marcadas por una avería que implique pérdida no solo de tiempo sino de dinero no previsto. En este sentido, la red de talleres Euromaster recuerda que, por ejemplo, los 40€ que tiene de coste medio revisar el líquido refrigerante pueden derivar en una avería de más de 2.500€ al quemarse la junta de culata por sobrecalentamiento del motor.

La red con más de 300 centros en España alerta de una mayor necesidad de mantenimiento en los coches actuales ya que sus motores trabajan a más temperatura que los de las generaciones de vehículos pasadas, elevando los 90º de entonces hasta los 95º. De ahí la necesidad de mantener el líquido refrigerante en niveles óptimos para absorber el calor del motor. También conviene saber que el refrigerante pierde propiedades con el tiempo y sin importar el uso que el conductor dé al vehículo. Por eso, aunque se hayan hecho en el último año menos kilómetros por la pandemia y las restricciones de movilidad, es vital su correspondiente chequeo previo.
Otra forma poco amable de arrancar las vacaciones es con un reventón, poniendo en riesgo la seguridad de conductor, ocupantes y otros usuarios de la vía. Y es que los neumáticos son una de las primeras razones por la que los españoles se ven obligados a llamar a una grúa. Un servicio, recuerda Euromaster, cuyos altos volúmenes de trabajo en verano pueden dilatar los tiempos de llegada al lugar de la avería.
Los 12 puntos críticos
Por todo ello, la enseña recomienda la revisión de los 12 puntos críticos del vehículo, atendiendo no solo a líquido refrigerante o neumáticos sino también al aceite, sistema de frenado, suspensión, luces y batería. Con operaciones que oscilan entre los 30€ y los 70€, los conductores pueden tener la garantía de que su coche no les deje tirado.
Todo ello, sin olvidar que algunos problemas no dejan el coche «tirado» en la cuneta pero sí pueden incomodar la conducción y el trayecto. Es el caso del aire acondicionado, un sistema barato de mantener (la carga ronda los 50€) pero caro de arreglar, pues la sola rotura del compresor puede obligar a un desembolso de 400€. Además, al introducir el gas nuevo, se inyecta el aceite que lubrica todo el sistema, garantizando la lubricación correcta del compresor.
Y, en última instancia, el filtro de habitáculo, que apenas cuesta 10 o 20€ pero que, al estar expuesto al exterior, tiende a ensuciarse mucho con facilidad y acaba afectando al flujo de aire dentro del coche. Esto resta eficacia al sistema y no ayuda a crear una atmósfera templada para conducir, sino más bien cálida, convirtiéndose en otro factor de riesgo para la seguridad al volante.

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