Automoción, sí. Siempre. Pero a otro nivel. Y es que, por unos días, Joan Rubí deja de lado la cotidianidad de su despacho y sus funciones en Magneti Marelli Checkstar España para experimentar el lado más extremo y apasionante de la automoción: el Rally Dakar.

Por sexta vez, el Responsable Técnico de la firma italiana se lanza a una aventura de dos semanas en las que adrenalina e incertidumbre afectan por igual a los participantes de la prueba, la mayoría de los cuales encuentra en el hecho de lograr cruzar la línea de meta la máxima recompensa y satisfacción.
Se trata, además, de una edición del Dakar en la que Rubí cobra vital importancia debido a las nuevas reglas de navegación. Y es que este año, la organización ha decidido limitar las ventajas tecnológicas que supone el empleo de los navegadores, así como un menor radio de acción de los ‘way points’ o puntos de control, cuyo encuentro y validación resultan obligatorios para poder seguir en la carrera. Así, la concentración y orientación exigidas a los copilotos se incrementa notablemente respecto a los últimos años, retomando el sabor vintage de las brújulas y los mapas que caracterizaban a la originaria edición africana.

«Este sistema es el ADN Dakar en estado puro; la navegación vuelve al rally, porque así lo pidieron los participantes. Con esta modificación quisimos recuperar la esencia de la aventura. Se vuelve a la vieja usanza, como debe ser«, agregó el cinco veces ganador dakariano en motos.
Con apenas tres jornadas disputadas, Joan Rubí y Rodrigo Gutiérrez se encuentran en las posiciones delanteras de su categoría y afrontan lo que queda de carrera con la ambición de lograr algo más que cruzar la bandera de cuadros.
¡¡Mucha suerte y mucho gas!!
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